Alfredo Prior. Batalla en el campo de la tela

Visité a Alfredo buscando saber de qué está hecho ese universo evanescente de sus pinturas donde la figuración emerge en lucha con una abstracción oceánica. Nuestro diálogo fue también una batalla dulce en la que yo lo perseguía con curiosidad tratando de robarle la esencia de la que están cargadas sus telas y él se escabullía en esa enorme biblioteca-pentagrama que es su cabeza, dando saltos mortales entre carcajadas y pases mágicos. Me sentí frente a un ser extraordinario y vasto que surfea, naufraga y vuelve a surfear en ese mismo oceáno del que están hechas sus obras, espero poder reflejar algo de ese viaje submarino en estas líneas.





-Alfredo, qué es lo que te hace levantarte de la cama a la mañana?

-El café, nada más, después empezamos. A veces me levanto fantástico, pero a veces me levanto de un mal humor…ahí me tomo tres cafés y engancho, y una vez que engancho lo ideal es ponerme a trabajar, siempre, más de 5 horas intensas no puedo hacerlo y las dos primeras son para enganchar.

-Debe ser un desafío después de tantos años de trabajo no repetirte a vos mismo…

-Claro, eso es un tema, cuando ya me aburro de lo que estoy haciendo es un problema, no me gusta aburrirme, me gusta el cambio. Yo lo comparo mucho con la música, la gente está esperando que lo sorprendas pero que además lo que hagas tenga todos los condimentos de lo que les gustaba antes, quieren escuchar la canción que cantan todos pero con alguna variación, es lo mismo con la pintura. Y una cosa son los Beatles que resuelven esto de a cuatro, yo lo tengo que hacer solo, aunque estoy acompañado por toda la historia del arte. Para mi la tela nunca está en blanco, está ya está cargada de significaciones, de sentido, de toda la historia de la pintura. Cuando pongo un trazo ya tengo tengo toda una tradición y además tengo mi historia personal como pintor. Mi problema es también que sé demasiado, yo estudio y estudio e investigo, entonces cuanto más sabés más difícil resulta.



Porque tenés que hacer el trabajo de sacar, verdad?

-Sabés que sí? Por eso y porque reconocés la excelsitud de ellos, de los maestros y y te sentís un insecto.

-Y cuáles son los artistas que están en tu panteón?

-Lo he dicho otras veces, es un árbol frondoso pero lo podo y queda como un bonsai, es como el ránking musical, mi “top ten” son Goya, Rembrandt y los últimos nenúfares de Claude Monet que están al borde de la abstracción. Esos son los permanentes , después hay otros, te puedo citar cien, de los argentinos Miguel Carlos Victorica es mi favorito , Rómulo Macció me encanta y Alberto Greco, sobre todo la época de los dibujos, las primeras épocas de Noé de la época de la neofiguración, Daneri, Policastro, hay muchos…

-Trasladame un rato a tu infancia

-Viví hasta los 28 años en San Isidro y como mi papá es cordobés veraneábamos dos meses por año en Córdoba, por eso la naturaleza vivida es fundamental en mi obra. Empecé a dibujar desde muy chico pero a los 12 años cuando descubrí el color, el empaste, la materia, decidí ser pintor: sin ninguna duda.

-También empezaste a escribir de chico?

-Sí, siempre escribí.

-Ya alguien en tu familia lo hacía?

-No, nadie, todos me criticaban; la única que me apoyaba era mi abuela materna, ella me daba unos mangos para comprar pinceles, témperas, cartulinas, era mi sponsor y casualmente su sobrenombre era Moma, empecé bien arriba. (Risas). Ella sin conocer a Leonardo llegó a su misma conclusión: que la pintura es una cosa mental, “Alfredito pinta con la cabeza”, decía. Mi mamá era maestra y me enseñó a leer desde muy chico, a los 4, 5 años. Mi interés era poder leer las historietas de Disney, Mickey, Tribilín, Pato Donald: las copiaba y hacía versiones más barrocas, medio distorsionadas, deformes, después rompí todo eso.

-Hay algo de tu esencia que ya estaba ahí.

-Claro.



-Estudié en el Colegio Nacional de San Isidro, colegio público, era un niño muy estudioso y medio pedante, había padres en el colegio involucrados con el Fondo Nacional de las Artes y así a los 13 conocí a Julio Payró, crítico, fundador de la carrera de Historia del arte en la facultad de Filosofía y letras, él me recomendó estudiar con Petorutti pero no quise, ni quise estudiar pintura con nadie, sólo visitaba talleres de artistas y tenía mi taller en la casa de mis padres.

-Contame sobre tus influencia de otras disciplinas

-Yo no tengo maestros en la pintura, mis maestros son musicales o literarios: Frank Zappa y Osvaldo Lamborghini de quien fui muy amigo. Cuando cursé un par de materias en la carrera de letras donde conocí a Arturo Carrera, él me presentó a César Aira y a Osvaldo.



-Y qué obras literarias publicaste vos mismo?

En editorial Mansalva publiqué una recopilación de narraciones de distintas épocas, se llama Cómo resucitar a una liebre muerta, basada en una obra de Joseph Beuys: Cómo explicarle las pinturas a una liebre muerta.

-Cómo es tu método de trabajo, vas buscando o aparece?

-Buscar es imposible, la imagen que tengo en la cabeza nunca va a coincidir con el resultado, es un fracaso. Y hay cosas que aperecen: un accidente o algo que técnicamente estaría mal pero resulta muy bien, hay que estar atento para percibir esas cosas, la concentración para percibir eso es fundamental.

-Contame de Súper siempre

–Súper siempre es un proyecto musical que no tiene nada que ver con la música, que tenemos con Sergio Bizzio, Francisco Garamona y Alan Curtis. Muy performático, un poco noise, un poco punk, también es un combate, a cada uno le gusta un poco de algo…nunca ensayamos.

-Y hablando de combate, qué otras cosas te gusta hacer combatir en la tela?

-El mal gusto con el buen gusto, hay cosas del kitsch que me gustan, hay algo de eso en mi obra.

-También te gusta coquetear entre la abstracción y la figuración…

-También.



-Cuál es tu caja de herramientas?

La materia puede cambiar: óleo, pastel, acrílico, pero mi caja de herramientas es la historia del arte. Mi libreta de apuntes es la librería, la literatura y la música. El micro y el macro cosmos: lo que ves es microscopio o en el telescopio que es lo mismo. Y el título de la obra: Duchamp decía que el título debe ser un color más.

-Qué te sigue entusiasmando hoy en día?

– El placer de pintar. Para alguien que se lo toma en serio hay días que son un suplicio, una insatisfacción constante, pero hay algunos momentos de plenitud que justifican todo.




VISITA es una publicación de retratos y foto entrevistas breves a artistas de distintos lugares del mundo por la fotógrafa Laura Ortego. Ver más


por Laura Ortego (Visita), 30 de Marzo de 2020
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