De la rave a la vejez por el dibujo

Más dibujos. Leopoldo Estol en CC Recoleta desde el miércoles 2 de marzo de 2011 hasta el domingo 27 de marzo de 2011.

Las instalaciones de Estol podían verse como salas convertidas en playas; estas notas van a modo de carta en una botella. Estol lee: un dibujo siempre es un desplazamiento-la proyección de algo-la proyección de un mamarracho-experimentos asociativos a los que el dibujo abre su campo de posibilidades… ; después va al 1º dibujo: visita a Gesell, la relación entre las casas y los árboles y un camino de hormigas. Enfrente: en Berlín se puede ir a bailar en bicicleta. Unos papeles sin formato y sin enmarcar y otros tras un vidrio (cámara Gesell: el niño que está detrás simula que no lo ven). Me imagino a Estol dibujando en el piso, con lápices y tintas alrededor, parándose a mirar bailando are we human/ or are we dancers/ my sign is vital/ my hands are cold/ and i’m on my knees /looking for the answer/ are we human? /are we dancer? –en versión armin van buuren, que no es berlinés... pero también en holanda se irá a bailar en bicicleta.
Signos vitales y manos frías: alguien on his knees vomitando, sobrevolándole la frase un cuerpo es una voluntad de poder: Estol ilustra allí una contradicción. ¿Querrá decir que a pesar de que friedrich haya dicho ser el 1º filósofo del cuerpo, fue en verdad el 1º de la mente? Como a Diógenes y Schopenhauer, ¿las mujeres lo rodean a Estol (de andi N. a elsie V.) como etéreas poéticas? (enfrente del vómito, un beso callejero, tan documental como el beso armado de Doisneau).
Playa, baile, un niño dibujando atrás de un vidrio. Un diario titula sobre la muestra “yo soy aquel”: ¿infancia traída de los pelos a dar cuenta de algo? Quisiera ser como aquel que otro ha sido una vez, dice el Kaspar de Handke (“no son secretos atroces; no son traumas, ni pasiones inconfesables, ni dobles fondos inesperados: son los signos cómicos, estériles, a menudo artísticos, de un autismo benévolo elevado a la categoría de síndrome creador, y que en rigor hunde sus raíces en la tierra de la infancia” -Alan Pauls).
Suspendida la eclosión de lo proyectual de La mañana del mundo donde el objeto arrojado era tan antimetafísico, dice Estol: ”el arte tiene siempre algo muy excepcional... ese momento de mucha intensidad que genera el arte, está bueno ir a buscarlo abajo de una piedra”. Estol escribe y lee; en el sueltito “El espectro rojo” que se repartía en el CIA, W. Pietz recorta el origen playero del fetiche “que no sería ni europeo ni africano, ni histórico ni natural, sino algo que apareció en el espacio transcultural de las playas occidentales africanas”. Para Pietz los 2 temas del fetiche son el del valor social y la individualidad personal: “el fetiche y su materialidad inapelable; poder fijo de repetir un evento original [beso-baile] como síntesis u ordenamiento; la construcción institucional de la conciencia del valor de las cosas, y el fetiche material como un objeto establecido en una relación intensa con poder sobre los deseos, las acciones, la salud y la conciencia… algo intensamente personal, cuya verdad es experimentada como un movimiento sustancial desde ‘dentro del yo’ [proyección] hasta la morfología autolimitada material situada afuera” (Pietz aclara: el “yo totalizado por medio del cuerpo apasionado, un cuerpo sin órganos”, como un cuerpo en el evento del vómito o el beso).
Si vanguardia es lo 1º que llega a la playa, y no son objetos, ¿el dibujo como fetiche material de una relación intensa? E. fue cercano a la masa estelar de Kuitca (“gente como FDR, ME, AS o Leo Estol van a estar en algún lugar en el futuro”, indiciaron los rayos que apuntaban a un profesionalismo como “capitalismo de las formas propias: llegar a algo que sea reconocible, asociándose uno mismo a cierta forma”). Desde el origen gravitacional de aquella sociabilidad galáctica han podido verse unas conversiones de planetas en cometas: Bianchi hacia la “escultura”; los fotomontajes manuales de Schoijett. Estol quiso ser un artista joven; ahora quiere ser un artista viejo, viejo… Rosalind Krauss: “leer el ensayo sobre la sociabilidad que Simmel escribió en 1910 es encontrar una extraña glosa de los collages que Picasso realizó en 1912… pues Simmel quiere proyectar un espacio social en el que los signos circulan como fragmentos ingrávidos de conversaciones… cuya índole lúdica se expresa mediante la velocidad y la liviandad … otorgando a sus temas un carácter accidental. En el arte de la conversación, agrega Simmel, el narrador contribuye al grupo social con su talento, narrando en forma impersonal, a fin de no imponer una presencia individualizada –que llama la ‘luz y sombra de la vida interior’- sino de gozar de la libertad impersonal de la máscara’”. ¿De la rave a la vejez conversando, la playa transpersonal del dibujo, la vida interior como si fuera de todos?

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