Giotto, Campin, Miguel Angel, Cicciolina...

Brailles y relecturas de la Biblia. León Ferrari en Malba desde el viernes 30 de marzo de 2012 hasta el lunes 2 de julio de 2012.
Transformando el fundamento teórico y el efecto político cultural de las imágenes.

Las dos muestras actualmente exhibidas en MALBA se complementan de un modo tan perfecto, que casi podría sospecharse que se trata de una misma y única exposición. Presentar Brailles y relecturas de la Biblia como complemento de Bye Bye American Pie, invita a pensar que podría invertirse la frase afirmando que la segunda complementa a la primera, y nada cambiaría el sentido de las mismas luego de visitarlas. En mi opinión podría ser sólo un juicio personal en función de cuál se visitó primero, y a los fines, poco importa. Porque lo verdaderamente interesante de la muestra de León Ferrari, es que no sólo es producto de un trabajo contemporáneo al de los artistas que se exhibe en la otra, y al igual que cada uno de ellos, él hace lo propio en su original y característico estilo, sino que, “como ellos”, él también está dando cuenta de una mirada crítica sobre las hegemonías político culturales occidentales de una determinada época.
Con dos series realizadas a lo largo de tres décadas, que reúnen un conjunto de 70 obras en pequeño formato, presenta el encuentro de realidades ajenas y distantes en el tiempo histórico para cuestionar los valores de la cultura occidental tomados como “absolutos”.
Brailles. Reproducciones fotográficas y láminas intervenidas con perforaciones del lenguaje Braille, que aluden a poemas y textos bíblicos. Serie en la que el mismo Ferrari reconoce haberse inspirado en Borges a partir de un comentario del escritor que más o menos dice así: “Un poema de amor sobre una chica surge de acariciar a la mujer para poder leer lo que dice el texto poético”, realizando una delicada sugerencia que reivindica el sentido del tacto sobre la mirada y acentúa el erotismo de las imágenes y su significación.
Relecturas de la Biblia. Collages que yuxtaponen ilustraciones pertenecientes al imaginario iconográfico de la cultura judeocristiana, la oriental y la mediática contemporánea.
Si el arte revela lo que permanece oculto o trata de taparse, el artista lo hace con el humor y la ironía que lo identifican, aportando ese toque de irreverencia necesario para decir aquello que pocos se atreven a decir.
Con un cuerpo de obra articulado conceptualmente coherente a través de una larga trayectoria, en la cual casi no existe técnica que le haya sido ajena, nos sorprende una vez más provocando adhesión o rechazo frente a los tópicos de la iconoclasia.

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