Fondo absolutamente oscuro del espacio libre, Cristina Schiavi y Juan Tessi en Fundación Federico Jorge Klemm

Fondo absolutamente oscuro del espacio libre. Juan Tessi, Cristina Schiavi en Fundación Federico Jorge Klemm desde el jueves 11 de abril de 2013 hasta el sábado 11 de mayo de 2013.

Fondo absolutamente Oscuro de Espacio Libre.

El Oscuro ha hablado:

Amablemente se diluye en el piso para convertirse en masa negra y de ahí en fondo donde, como en una película psicodélica, las formas viajan, se resuelven en otras, se pierden en un vortex y dejan paso a planos absolutamente permeables de la experimentación geométrica. Dando lugar a geometrías mórbidas que no son otra cosa que:

La traducción de un cuerpo de formas y planos que reenvían ida y vuelta a una misma mujer, a un mismo hombre, una palabra o un objeto, un mueble de la infancia, una mesada de la cocina, o los planos de la arquitectura del baño, cierta ventana, la figura humana desarticulada y vuelta a armar, devenida una asociación de

cubos

rectángulos

y planos geométricos que

mientras las paredes avanzan, lateral y frontalmente

el espacio de la muestra se vuelve teatral,

la escena es un lugar donde los objetos efectúan

corrimientos performaticos para enunciar paralelismos que nos dejan claro que:

la geometría es orgánica

la escultura hace cuerpo.

Fondo Absolutamente Oscuro del Espacio Libre nos enseña cosas sobre la educación de los materiales y del cuerpo en un fondo negro donde las primeras reglas sobre los objetos, los colores, el andar y el amar son escritas. También es aquí donde se resorben las reglas sobre los materiales y su condición ontológica: el proyecto modernista de los abuelos, el pragmatismo de los padres, el mármol, los muebles de Formica, ceniceros, murales, ascensores, heladeras, bibliotecas, móviles y mueblería, la enseñanza de Pettoruti y Le Corbusier, los materiales de construcción del futuro, la opción prefabricada, la arquitectura moderna, el proyecto de felicidad, el linóleo, el plástico, la ventana panorámica, el amor.

Las formas reenvían a aquellas con las que nos enseñaron a jugar y al mismo tiempo a entender el funcionamiento y adoctrinamiento del cuerpo en sociedad: las estaciones de servicio, la escuela, la comisaría, el hospital. El plástico que avanza, las pistas de karting, los potecitos Petit Suiz, el enchapado, los colores de los edificios públicos. Algo sobre el aplacamiento de las pasiones y del deseo, el sistema educativo como hospital donde se instituyen las primeras reglas de la asepsia y la inserción.

El fondo negro funciona como médium, canal donde se activan las relaciones entre ambos artistas que se ponen a:

tapar

destapar

prohibir

contraer

revelar

apretar

sostener.

La construcción de los primeros cepos, los primeros acondicionamientos, estableciendo un protocolo de acción diferente cada vez para dar paso a una serie de errores y contradicciones que niegan y habilitan actitudes artísticas para que así, nuevas dinámicas del control caigan en el uso del error. La geometría que hace cuerpo y habita/deshabita la escena de oscuridad relativa a la libertad sin perdón de las formas, marcos que se rebaten sobre los extremos blancos del bastidor y dejan un espacio de comunicación permeable entre la pared de atrás y el pedazo de tela donde se aplicó materia.

Siempre una zona profiláctica se confronta a una zona expuesta. La zona expuesta es la de la piel, la pintura aplicada. Los planos del espacio son penetrables. Retención y educación, seducción y ablación. Las cosas nos muestra sus propios cepos, complejos sistemas de lineas yuxtapuestas que generan series de marcos concéntricos, un arnés-cinturón de castidad con llave incluida, otro puro ejemplo sobre retención y bolas de pintura que se exceden de su área de aplicación y pasan del otro lado, una superficie lisa, generada a base de aplicar para siempre capas de pintura y a la vez una segunda parte blanca de apoyo, aquella donde no se pintó pero si se escribió el guión de la parte superior. Una figura humana que remite a un hombre emponchado, una especie de cerradura volumétrica con cabeza rajada, la pequeña violencia de esa escultura deja lugar para que se entrometa el lienzo que trata de unir dos laterales en un camino de pintura hecho de restos de la paleta, elementos hermanos del desecho en búsqueda de avanzar al menos la mitad del camino, para que de alguna manera se unan los extremos de la imagen y el pensamiento en:

La educación teatral del cuerpo.

El pedido de libertad de las formas.

El error como método.

En un Fondo Ilimitado de la información.

Sobre frontalidad y geometría,

lateralidad y pánico

paredes que avanzan como bambalinas

Enseñar como mirar el marco desde adentro, como límite. Aprehender la permeabilidad de la pintura y la escultura en un espacio libre de uso donde una arquitectura de geometrías voraces avanzan sobre el cuerpo del espectador describiendo una pregunta sobre los limites del ver y el estar.

Liv Schulman

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