Memoria del cuero

Memoria del cuero. Facundo Galán en Facultad de Ciencias Sociales - UBA desde el lunes 9 de junio de 2014 hasta el domingo 27 de julio de 2014.
Llamadas de candombe uruguayo en Buenos Aires

En noviembre de 2013 se realizó la quinta edición consecutiva de las llamadas independientes de candombe Lindo Quilombo en el barrio de Monserrat, antiguamente conocido como el Barrio del Tambor debido a que esta zona de la ciudad fue habitada hasta más de la mitad del siglo XIX por afroargentinos. Un mes después, se realizó la octava edición de la llamada oficial de candombe en el barrio porteño de San Telmo. En cada llamada desfilaron 27 comparsas durante más de 7 horas seguidas. Durante estas intensas jornadas se han tomado las dieciséis fotografías que componen este ensayo fotográfico que se presenta por primera vez en la fotogalería de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

El candombe uruguayo que se toca actualmente en Buenos Aires contiene en si una doble nostalgia: la de aquellos africanos que llegaron secuestrados a estas costas para ser esclavizados y la de los ciudadanos uruguayos que debieron alejarse de su país. Ambos trajeron a cuestas su cultura, sus toques. El candombe ha cruzado el océano y también el río-mar, ha atravesado las fronteras y encontrado nuevas formas, pero en esencia sigue siendo el mismo. Continúa siendo un vehículo por el cual la memoria se ejerce, un medio de conexión con el tronar de los abuelos, una forma de encuentro a través de una cuerda de tambores. En ese encuentro los tambores chico, piano y repique, integran la alegría, el color y reafirman la identidad. Las llamadas de candombe uruguayo, genuinas fiestas populares, son la reivindicación de la herencia africana y la alegría como algo inherente al ser.

La muestra introduce al visitante a estas manifestaciones culturales en crecimiento en la ciudad de Buenos Aires a través de una colección de retratos fotográficos convertidos en pinturas gestuales acerca del goce, la nostalgia y la identidad.

El cuero tiene memoria. Las manos y los palos que lo acompañan imponen, en su fluir natural, una victoria contra el goce postergado, una reivindicación alegre de los cantares negados, un emotivo pulso de tierra y sudor que cuenta en estos días con una saludable actualidad.

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